sábado, 30 de julio de 2011

MALDITO QUIJOTE

MALDITO  QUIJOTE

 


“En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor.” ¿Qué es eso?, ¡Que asco, un bicho encima de “olla”  y ¡se mueve!, ¡huye!, ¿que te crees tú?, ¡toma  pulgar!. ¡Menuda mancha!, ¡como ha quedado “olla”!, ¡parece otra cosa!, ¡tendré que raspar!.

 
¡Qué  majo internet!, pongo “bichejos en los libros” a ver si tengo suerte..  y ¡hala! 9.160.544 entradas en 0.09 segundos. Hoy tampoco me da tiempo a leer el Quijote.
A quien interese: se llaman pececillos de plata o Lepisma Saccharina (como el natreen , je,  je), son insectos tisanuros de la familia Lepismatidae, ¡toma ya!, tienen fototaxia negativa, por eso quería escaparse. Su vida sexual es curiosa, no copulan (como algunos), al vivir en oscuridad y en diferentes páginas el macho deja el espermatoforo pegado en algún párrafo (como algunos) y atraen con engaños a la hembra para que se preñe (como algunos). Según estoy leyendo me he dado cuenta que su vida sexual no es tan curiosa, es parecida a la humana.

 
Además tienen un depredador natural : La tijereta (Forficula auricularia). Me imagino a mí, llevando a la lepis de turno hacia la G con flores y bombones y que aparezca la “manostijeras” y se me corta el rollo,  fijo.
Hay foro, miles de personas. Unos,  que cómo se matan y con qué. Otros,  que salvar los lepismas. Guerra entre insectófobos e insectófilos. No sé cómo he podido vivir ajeno a  lo que se está desarrollando en el mundo. Ahora además, veo el libro de otra forma, me da un poco de miedo, es como un Universo en pequeño y, ¿quién soy yo para interferir en el destino de todos ellos?. ¡Que se fastidien y que les den!.
He vuelto a dejar el Quijote en el mueble y  no creo que lo intente nunca más.

 Tengo ya 59 años. La primera vez estaba en el colegio, conseguí llegar al capítulo IV, cuando sale Don Quijote de la “Venta” , me di cuenta de que hablaban  raro y de que no me enteraba de nada. Por ello, decidí preguntar a mis padres y hermanas las cosas importantes del libro. Era un tipo muy viajero y chulo que se metía en donde no debía, tuvo un asunto con la Celestina (mi padre me dijo que cuando fuera mayor me lo contaría), otro follón en Fuenteovejuna y una pelea con Tartarín de Tarascon, en fin, suspendí.

 
En mi adolescencia tardía (sobre los 25 años), conocí a una joven de Torres de Berrellén, muy ilustrada y además con los senos turgentes. Me contó, que su pueblo sale en el Quijote y por este motivo decidí intentar leerlo otra vez. Puse mucho empeño, pero no sé si sería por mis hormonas revueltas o qué, que si leía que estaban en la trilla, acababa en la paja. Me parecía un libro erótico y todas las conversaciones entre los personajes iban a lo mismo. Cuando Don Quijote dice “ni soy de mármol, ni soy de bronce, ni ahora son las diez del día sino de noche”, me imaginaba  a Doña Rodríguez (criada de la Duquesa) insinuándose al lado de mi lecho,  y lo he hecho. Tuve que dejarlo, porque se convirtió en fijación y tenía que llevar el libro cuando iba a la cama con alguien (ahora sé que actuaba como el lepisma saccharina macho).
En la cuarentena, lo intenté otra vez. Lo llevaba encauzado,  pero un día al levantarme del inodoro se me cayó dentro. Lo recuperé y conseguí que quedara bastante decente. Pero,  entre esperar al secado y a que perdiera cierto olor a podrido, se me olvidó en el estante (ahora también sé, por qué la flora y la fauna de este libro es tan abundante). 
En el foro de internautas hay medidas para hacer desaparecer estos animalitos, desde pesticidas, hasta ecologistas que recomiendan poner al lado una patata (parece que gusta mucho a los lepismas) ,para que se introduzcan en el interior y luego hacer con ella lo que quieras.
Esto me parece actuar como Dios y yo no quiero cambiarles el ecosistema. Bastante tienen con su vida tan complicada y encima no copular (como algunos).

 Así es que he decidido coger el libro con guantes y salir a la calle, dirigirme a la plaza de España y sentarme en un banco debajo de las estatuas de Don Quijote y Sancho Panza, dejarlo y salir por patas  y a quien Dios se lo dé San Pedro se lo bendiga.

VENGANZA

MIEDO.
NO ,  TERROR.
El 14 de junio es el día.
NO , va a ser la noche del pánico.
Me ha tocado una visita nocturna a la BNE.
TRESCIENTOS años , VEINTE millones de documentos.
¿ Cuantos Lepismas sacharinas pueden ser.
El rey vive en el códice Metz seguro.
Me esperan en la sala Cervantes.
No debí hablar mal de ellos.
SON MILLONES.

                                    




                                             

HISTORIAS DE LA VIDA MILITAR

HISTORIAS DE LA VIDA MILITAR

martes 17 de mayo de 2011

HISTORIAS DE LA VIDA MILITAR

  Nací en Plasencia , Cáceres , en el cuartel , después viví en las casas militares que daban a la Academia de Caballería de Valladolid , de ahí di el salto a Madrid , mi ventana se asomaba al cuartel del Inmemorial de Infantería , vamos , que no sería por ósmosis  pero sí por vivencias por lo que decidí  ser médico militar.
  Nos tomaron medidas en la Academia de Sanidad para el equipo de Zaragoza ( El de paseo lo poníamos nosotros ) , pensé, que bien funciona el ejército. Craso error , al llegar nos dieron un petate a cada uno , los vaciamos  en las camas y a mí y a otros cuantos solo nos estaban bien los pañuelos. Si te ponías la camiseta se te quedaban los brazos hacia arriba , la guerrera gris te tenías que poner un cordón como las trencas y para que hablar de los borceguíes .
  Total , que durante un tiempo parecíamos el ejército de Pancho Villa , en cuanto a uniformidad , pues en lo demás , PEOR .
  Nos despeamos solos , nos prohibieron ir a la pista americana ( daba pena ver a Braulio Sastre caminar ) no podían hacer vida de nosotros y además teníamos que ir al picadero . Todos tan contentos , ¿ como serán las titis ? QUIA , son caballos resabiados  y malos . En mi grupo , algunos caballeros cadetes iban dando botes y saliendo despedidos por las orejas ( del caballo ) . El mío era malísimo y me quería tirar , lo notaba porque movía un poco la cabeza , entonces , me apoyaba en los estribos y me dejaba caer , entonces se oía un crujir de huesos  y un estertor. Al día siguiente al entrar en el picadero ,  no encontraba a mi caballo , hasta que el oficial de caballería me lo señaló.
  Ver foto

 

  Desde ese día , no intentó tirarme nunca más y cada vez era más fácil subirse a él . De hecho , tuvimos que ponerle unos ruedines en la tripa . Fué terminar yo esa semana y al caballo (llamado Siniestro) se le declaró inútil total para el servicio y se retiró a un asilo de asistidos.
  Zaragoza , fuimos mimados , quemamos los pedos , volvimos a la infancia , guerra de almohadas , bocadillos de calamares en "el tubo" , hotel Plaza etc.
  Madrid , la gran incógnita.

PEREGRINACIÓN AL CERRO DE LOS ÁNGELES

RECUERDOS DEL COLEGIO

RECUERDOS DEL COLEGIO.PEREGRINACION AL CERRO DE LOS ANGELES.
                                     
Nuestro colegio, para ser en los años sesenta, no era excesivo en el tema religioso, ni social y en general eran bastantes tolerantes.Por lo menos a mí no me dejaron un mal recuerdo y los añoro con nostalgia y cierta ternura.
¿Cuando se hacía ? ¿ Cual era el motivo ?
Se realizaba el 2º domingo después de Pentecostés.
¿Cuando es Pentecostés ?
Es el quincuagésimo día después del domingo de Resurrección.
Solía pasar sobre mediados de junio.
Era un día especial, pues se sabía con antelación cuando iba a ser, un domingo, donde se planeaba una salida con los compañeros de la clase, sin la familia.
Había que levantarse muy temprano, desquiciabas a la familia y con los nervios no dejabas dormir a nadie.
Mi madre se levantaba la primera y me hacía un tortilla francesa que con el pan reciente envolvía en un papel y que supondría el almuerzo porque en esos años, el ayuno antes de comulgar era tremendo.
Quedábamos los compis en la salida del metro de Legazpi, muy temprano, hacía fresquete y cuando estaba hecho el grupo empezábamos a caminar por el arcén de la carretera general, que estaba muy descarnada y con ciertos riesgos pues corriamos, nos empujabamos e ibamos tomando contacto con los suburbios de Madrid.
Se tardaba bastante, el estómago se iba resintiendo y al llegar ya nos esperaban los curas (Creo que ellos iban en el autobús), nos formaban y ya todas las clases juntas subíamos el último trecho y en la esplanada se oía misa ( un decir pues los micrófonos eran muy deficientes ), había algún desmayo y terminaba el acto.
LO MEJOR: Ese bocadillo de tortilla blandito por el calor y el papel era insuperable ( Ni Arzak ), esa sensación de "bocato di cardinali" nunca la olvidaré, así como el recordar a mi madre en la cocina preparándolo.
La vuelta, ya en autobús era otra cosa.

QUEJA A LA DEFENSORA DEL LECTOR DEL PAÍS

QUEJA A LA DEFENSORA DEL PAIS POR PROMOCION DE CUCHILLOS

13 Feb 2011

Este e-mail se lo mandé al defens@r del pais el 12 01 2011,hay sucesos más importantes que el mío,pero a mí ni me llama, ni me escribe y creo que no me quiere

Escrito por: luz42 el 13 Feb 2011 - URL Permanente
La escribo a través de e-mail,porque ya sólo me queda un dedo de la mano derecha,gracias a que tengo en un cajón de la cocina, revueltos, 22 cuchillos de P.Subijana,afilados y cortantes,por no tener tacoma.
En su promoción en el diario,no decían que no iba a existir,en los videos promocionales de su página,se ve a D.Pedro detrás de la tacoma y sólo en la página de las bases aclaran que no entra en la promoción de los cuchillos.Hasta eso está bien,pues se suponía como una entrega diferente y quizás con otro precio.Creo que estamos entrando en publicidad engañosa y eso que ustedes, están tratando de erradicarla.
Además y creo que para el futuro deberían suprimir este tipo de promociones.
Les pongo dos ejemplos:
1)En una rotonda,en un enfrentamiento medio verbal con otro vehículo me sacó por la ventanilla el cuchillo trinchante,menos mal que yo llevaba el deshuesador que sino,no hubiera acabado en empate.
2)Entré en el Santander,sin acordarme que llevaba el cuchillo jamonero en el bolsillo,las alarmas se dispararon,el guardia jurado me encañonó y estuve así hasta que me reconocieron.
No sé si los delitos por arma blanca han aumentado,pero creo que promociones más culturales mejorará la salud de los españoles.
Y de la tacoma qué.
Gracias y en sus manos me pongo, esperando un milagro.
ALEJANDRO POZO DE LA CAMARA

DEPORTE EN EL COLEGIO DE LOS SAGRADOS CORAZONES

RECUERDOS: El deporte en el Colegio.-
¿Os acordais? Un dia o dos por semana, todos formados a lo largo y a lo ancho, a la distancia del brazo ( a cubrirse arrr ), un militar, a veces de uniforme otras con chandal, un silbato, silencio y pirripipi pirripipi pirripipi pi ,brazos al frente, arriba, palmada, lateral y abajo. Que bonito, que marcialidad, los jóvenes de la nueva España. Pirrrrripiiiiiiiii, tú alguacil, vas mal, a repetir todos y 100 flexiones ( No sabían Rafa, adonde ibas a llegar ).Que horror,que agujetas y algunos, cuando quedaban tres, no bajaban y " otras 100". Pero nos formaban solo para hacer tablas, que con el pantalon blanco y la camiseta roja, hacian unos efectos impresionantes desde la grada en las manifestaciones deportivas en Vallermoso.
                                                                      
No sé para qué, porque ni mis padres ni mi familia acudieron nunca a ningún evento del colegio. Recuerdo los ensayos en el solar del antiguo Cuartel de la Montaña,con un calor de cojones y venga a cruzarnos en un sentido y en otro, giros y más giros, con marcialidad,COÑO , 100 flexiones, 100 más, en fin, saliamos de allí como si vinieramos de botellón (Ni ganas, tenías de tocarte).
A veces, íbamos a la Casa de Campo, el sábado o el domingo por las mañanas y teníamos CROSS. Te daban una cocacola si llegabas con el control abierto. Harto dificil en mi caso, que entonces estaba fuerte (hoy en día, claro sobrepeso) y porque era un recorrido de ida, un casi círculo y una vuelta (5-6 km ).
                                                                  
Mi compañero, Arturo Villar Doval (+), estábamos hartos de no recibir nunca la tan preciada coca y un día, al llegar al círculo dimos el salto y nos pusimos los primeros, decidimos esperar a algunos,pues iba a cantar mucho que llegáramos los apretaos en cabeza. Fumamos un cigarrito y que cara de asombro ponían al adelantarnos.Bueno,pues al final llegamos con el control cerrado.Tuvimos que ir a casa Paco a tomar una caña y un bocata de calamares ( o dos ).Que rico.
Un abrazo .

SANTIAGO DE COMPOSTELA.DIFERENCIAS Y SEMEJANZAS A TRAVÉS DE LOS SIGLOS

SANTIAGO DE COMPOSTELA.DIFERENCIAS Y SEMEJANZAS A TRAVES DE LOS SIGLOS.

He estado en Santiago tres veces en mi vida. Os relato lo vivido.
A medidados del siglo pasado, allá por el año de 1.965, a la sazón yo con 13 años, estuve en La Ramallosa en un convento de monjas habilitado para campamento de verano , procedente del colegio Sagrados Corazones de Madrid.
                                   
Por aquel entonces, yo tenía una máquina de fotos "Brownie Fiesta" de Kodak, con la que tomé las 12 fotografías en blanco y negro que contenía el carrete. Una de ellas la presento al concurso de fotos (ver).
Comíamos de rancho y muy rico, por cierto (para otras cosas no sé, pero para la cocina, las monjas tienen muy buenas manos).
                                                           
Un grupo de unos 100 escolares en plena adolescencia nos mortificábamos cada noche, (con Franco se llamaba más o menos así, hoy día tiene otro nombre y la médula no se reblandece) Desde Playa América se veían las luces de San Telmo y los fuegos fatuos por encima del convento.
La Santa Compaña, buscando paseantes nocturnos por los caminos para que se unieran a Ella, (Hoy se llama "hacer botellón").
Fuimos de excursión a Santiago y recibimos la" gracia del jubileo" que consistió en una indulgencia plenaria. Se nos perdonaron todos nuestros pecados. A mi regreso a Madrid, en la Estación de Príncipe Pío al bajar del tren, mi madre me dijo que tenía un "halo de santidad" alrededor de la cabeza . Me volví y un rayo del sol
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que se estaba poniendo produjo un destello en mis ojos que me hizo daño y ... LLORÉ.
En el verano de 1982, ya era independiente. El dinero me quemaba en el bolsillo, y ya casado y junto a otra pareja (vivían en pecado), decidimos recorrer Galicia y conseguir el jubileo.
Decidimos ir de Camping. Unos mejor que otros, las lluvias nocturnas, el barro en el coche, la tienda creció durante el viaje, al final no cabía en el maletero. Las noches, ¡qué noches!, eran un jubileo continuo. Se mezclaban los ruidos, los olores.... no se sabía de qué tienda procedían, pero desde la distancia se veían los fuegos fatuos y los de San Telmo mezclados. La Santa Compaña escuchaba "son tus perjúmenes mujer....", en un transistor.
Mi máquina de fotos era ya en color. (Ver foto del cruceiro de HIO )

                                                    
Fuimos a Santiago, recibimos el jubileo a medias, pues nos saltamaos una de las condiciones, pero como los que estaban en pecado eran la otra pareja, pues peor para ellos.
Ya entonces empezamos a comer marisco: sardinas, mejillones, y un día pulpo.
Pasé por la Ramallosa, se me metió un mosquito en el ojo y.....LLORÉ.
En el siglo actual, en este año de 2010, estuve con mi mujer (la misma) en un buen Hotel en A Coruña. Tenía un baño enorme sólo para los dos.
                                                         
 Me vino a la memoria la experiencia de los baños comunes del Camping. Todos los usuarios con nuestra bolsita de
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aseo, haciendo cola (grupo de gente en orden, uno detrás de otro), moviéndonos a saltitos. Luego cuando entrabas y te "medio sentabas", veías la cola (grupo de gente en orden....) de los que estaban fuera, a través de aquellas puertas de persiana.
Los entendidos dicen que desde fuera no te ven, pero yo soy incrédulo y no podía concentrarme, con aquellas toses nerviosas y los golpecitos con el pie en el suelo.
Mi máquina de fotos es ya digital. Tiene una tarjeta de 4 gigas, pero he hecho 12 fotos. (Ver catedral, la misma que la de 1965, pero con más gente alrededor).
Por fin he comido marisco de verdad.
Fuimos a Santiago y entre que no cumplimos las tres condiciones, ¡vaya colas ! (grupo de gente.....) y que, o nuestros pecados son veniales, o son sin querer, o ya no me acuerdo, nos dieron la indulgencia sin más.
Y sentado en el cómodo inodoro de la habitación de mi hotel, no con "fuegos fatuos", pero sí con "flato" que vivan los callos con garbanzos... LLORÉ
Este es mi relato de 3 viajes a Santiago a lo largo de mi vida ,en 1965, 1982 y 2010..
En el 2021 volveré .
No sé si el "jubileo" ganaré, pero sí "jubilado".
No sé si alguna foto haré, y si tendré algún pecado..
Pero creo que un buen "albariño" degustaré....
y entonces... LLORARÉ.
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RELATO CORTO JARDINES SECRETOS 2011

                                LA CÁRCEL.

                                                 


La Anjana mayor de Cantabria, se acercó lentamente al borde del mirador de Otero y sonriendo, vio las siete celdas convertidas en jardines secretos donde se pudrirían las criaturas maléficas que en ellas se recluían.
Se volvió y dio las gracias a las otras Anjanas, a las hechiceras del Ebro, a las mozas del agua, a las Ijanas y al duende Zahorí, porque gracias a todos ellos habían conseguido encarcelar a los seres que habían provocado la peste, la tuberculosis, la lepra y tantas enfermedades y que por fin, la isla de Pedrosa volvía a ser un lugar lleno de salud y de paz.
En el de la Seda colocaron al Ojáncano, malismo entre los malismos.
En el Japonés, los duendes, el Trenti, el trastolillo y el Trasgu.
En el de Rosas, los enaucos bigaristas junto al Tentinujo.
En el Azul, la Ojáncana, peor que el marido.
En el Oval las brujas de Ongayo.
En el del Romero, los mengues de tan terrorífico poder.
Y en el Banco Alcorque, los caballucos del Diablo, pues los siete demonios que montan los caballos son capaces de traer a la humanidad las mayores plagas.
Los sentiréis pero no los veréis.
LA CALLE DEL SABOR


Madrid 1853, enero. Hace mucho frío, son las cinco de la tarde y ya casi es de noche, Don    
Francisco Asenjo Barbieri acelera el paso y con un solo movimiento de muñeca hace revo-
lotear la capa y queda perfectamente embozado.
Tiene hambre y al pensar en que ha quedado en Lhardy, nota un ruido de tripas tal, que se gira y mira si alguien le ha oído, solo ve la carrera de San Jerónimo, oscura, con la luz titilante de las farolas y ese brillo en los adoquines.
Necesita el libreto que le tiene prometido Ventura de la Vega desde hace varios meses. Sin él, no puede empezar la nueva Zarzuela, además quiere aprovechar para que le cuente el incidente del cura Martín Merino con la reina Isabel II. Los rumores en el mentidero que es el Madrid de este siglo son tan diversos, que es imposible tener uno por cierto.
Le cae bien Ventura, desde que escribió “ el hombre de mundo”,  una de las frases del libro ha quedado como muletilla y se repite hasta la saciedad. En relación a un asunto de celos y cuernos la gente dice: Todo Madrid lo sabía, todo Madrid menos él.
Según sube por la carrera de San Jerónimo, en una calle a la izquierda, ve multitud de reclamos de restaurantes, esta noche si puede, pasará a cenar por aquí. Le llaman la calle del sabor.
Barbieri, que entre otras muchas cosas es entendido en gastronomía, ha oído hablar mucho y bien y quiere conocer todos los garitos que hay en este lugar.
 Lhardy, 1853, enero. Buenaventura de la Vega está sentado ante una mesa metálica con una encimera de mármol, que tiene mil heridas en su superficie, frente a la cristalera, con vidrio biselado y cortinillas que da a la calle. Encima, su vaso triangular con burbuja en la base, de capacidad como de una onza, con liquido de color verdoso y una cucharilla con agujeros con un terrón de azúcar y al lado una jarra de agua fría.


                                                           
Piensa, que después del cocido que se ha metido entre pecho y espalda, el segundo absenta que lleva le empieza a embotar los sentidos y que como no venga pronto Barbieri, el libreto de “jugar con fuego” que le ha hecho para una zarzuela se lo va a tener que comer con patatas.
Ser maestro de la Reina Isabel II, asistir a las reuniones del Parnasillo, del Ateneo y del Teatro Real y llevar esa vida licenciosa y de crápula le van a llevar a la tumba antes de tiempo.
Barbieri le cae bien, es inteligente y pertenece a diferentes Academias, se hace llamar el maestro bandurria y conoce al todo Madrid de la época. Entonces le ve entrar, empujando con esfuerzo la pesada puerta y caminando hacia su mesa, se sienta  en la silla vacía.
Pide otro absenta para él, ya que a las cinco de la tarde en casi todos los cafés se producía
l’heure verte (la hora verde ), imagen del movimiento bohemio en toda Europa.
          


                                                                   
Mientras Barbieri entra en calor, comentan que la absenta fue primero, un elixir antipiré-
tico de Pernod que usaban las tropas francesas y que contenía además de aromas de la planta Artemisia  Absinthium, Artemisia póntica, flores de hinojo, anís, hisopo, melisa, raíz de la angélica, hojas de cálamo, hojas de dictamnus, cilantro, verónica, hojas de enebro, nuez moscada, regaliz y diferentes hierbas de origen montañoso. Ríen, pues con todos los componentes que lleva, no es de extrañar los efectos alucinatorios que produce el abuso de su ingesta.
Comentan el ataque del cura Merino con un estilete a la Reina y de que ha sido ajusticiado con premura, y quedan para el sábado en el palco del Teatro Real con todos los amiguetes.
Ventura le entrega el libreto, ya no sabe quién es y no recuerda si es él quien tiene que pagar a Barbieri o al revés.
Años después, en 1865, se le da por muerto y el diario “la correspondencia” publica su obituario. Se presenta Buenaventura en sus funerales al día siguiente y proclama que el periódico se ha equivocado, evidentemente.
Poco días más tarde, muere y el diario escribe en portada “ por fin ha muerto Ventura de la Vega”.
Cuando paseamos por el Madrid de las Letras o el Madrid de las Musas, hay que levantar la mirada hacia las fachadas y leer las placas, Zorrilla, Cervantes, Larra , etc. Ventura de la Vega tiene su lugar en esta calle tan castiza, tan romántica y  tan bohemia.
 
 

2º RELATO PRESENTADO AL CONCURSO PAPERBLANKS

                                              AZAR.
         ¿Dónde estoy?.Casi no me puedo mover.
          Tengo puesta una camisa de fuerza, los brazos pegados a los costados, no puedo hablar, ¿Qué me han hecho? ¿Porqué?.Me siento mojado, habrá sido por los nervios, empiezo a  ver, las paredes blancas como acolchadas. No recuerdo nada, me habrán inyectado algo, tengo miedo.
           Empiezo a recuperar la memoria, salí del trabajo hoy o ayer, no sé, tenía que comprar un regalo para el cumpleaños de mi mujer y entré en una librería de la calle Mayor. Estuve viendo unas agendas y diarios preciosos, como de piel antigua, remaches, esmaltes. Me gustaba un diario del “espíritu de la mujer” y otro de una tal Laurel Burch, estaba a punto de elegirlo al azar cuando de repente una dependienta muy amable se me acercó.
             Disculpe, me dijo, tenemos otros modelos que le van a gustar más. Tenía sim-
plemente que decir que no, que tenía prisa, cualquier cosa, pero era guapa y tenía tiempo, así que claudiqué, craso error. El azar vino en mi contra.
             En una mesa grande de la tienda, empezó a colocar unos diarios de cuero anti-
guo, de gemas preciosas, de encuadernación Safavid, yo empecé a dudar, quería rescatar el espíritu de la mujer, pero no lo encontraba en el batiburrillo que se había formado, la mano de ella se enredaba en la mía y yo por un lado buscaba y buscaba y por otro entraba en el juego erótico del roce.
            De repente, me dice que han recibido un pedido nuevo, con las últimas noveda-
des de agendas y que me las va a traer. Intento resistirme, pero cuando me doy cuenta ya está subiendo por la escalera con ese movimiento tan sensual. A partir de ahora ya sé que no se puede pensar en cosas excitables teniendo una camisa de fuerza puesta, porque el tiro me está matando ( me viene a la memoria el clip de los picardías de las mujeres ) y porque no tengo las manos libres.
               Baja por la escalera toda sonrisa, pechos, piernas y una caja impresionante, se acerca trastabilleando y al intentar ayudarla y coger el mamotreto, la rocé en no sé donde ( sí lo sé ) y se deshizo entre nosotros y cayeron en la mesa decenas de agendas, que digo, centenas y aun miles, yo ya, ya yo ( me viene a la mente Felipe ) dudaba si lo que quería era el espíritu de la mujer o los amantes.
              La mesa era un caos, los diarios se caían por los bordes resbalándose y mien-
tras nosotros, intentábamos lo contrario, con risas y con poco éxito. Los demás clientes miraban estupefactos y asistían con un poco de envidia tal vez a este juego en el que quizás también querían participar.
              Ya no sabía porque estaba allí, era como un sueño que creo había tenido más de una vez, estábamos los dos en el suelo, riéndonos, yo, con un calentón que no recordaba y de repente al ponerme de pié choqué contra la estantería de la espalda y como las piezas de un dominó empezaron a caer una detrás de otra, con  el consiguiente escándalo y estropicio.
             Me levanté y me puse a buscar “el espíritu de la mujer” entre el caos que había en la tienda, gritaba y tiraba los diarios a lo alto y no dejaba que nadie me tocara, ni siquiera la dependienta buenorra, y a cuatro patas recorría la tienda a una velocidad endiablada, hasta que choqué con un muro de piernas, que izándome en volandas me colocaron la camisa de fuerza que llevo.
               Según me llevan a la ambulancia, noto dentro de la camisa, el diario los aman-
tes, noto la sonrisa de la joven y también noto el clip del picardías.