La tormenta atrona la habitación, el agua cae en cascada, pero en el cristal el líquido hace caminos y de repente se para y luego se junta al unirse con otros senderos y se acelera y llega al alféizar.
Es de madrugada, está cerca el amanecer y en la penumbra me veo en la cama sin poder dormir. Hace quince días no la conocía y hoy no puedo pasar sin ella. La estoy esperando, se está retrasando un poco, pero sé que vendrá.
En la penumbra veo el bulto que emerge de las sábanas y no voy a tocarme otra vez porque ella lo hace mejor y es lo que estoy deseando.
Empieza a amanecer y los primeros rayos del sol se refractan en el agua de la ventana y visten de color la habitación.
Oigo ruido en el pasillo y como se abre la puerta, yo cierro los ojos y me hago el dormido, se acerca a la cama y agarrando el embozo lo baja lentamente.
Coge los pesos de la tracción esquelética y me los libera y dejo de sentir dolor.
Esta fractura de fémur y todo lo que me está pasando lo trajo la lluvia.
Pues es una lesión larga....Te va a tocar muchas veces.
ResponderEliminarDiógenes, te vas por lo que no es. Ya no quiero ser obsceno ni que nadie crea lo que no es.
ResponderEliminarA partir de hoy y después de la última procesión a la que he asistido me encomiendo a Dios y a los santos.
Amigo Epífisis, a ti te da igual que llueva o haga calor... ja ja ja
ResponderEliminarNo, si digo que te va a tocar muchas veces la tracción hasta que se te cure el fémur...
ResponderEliminarEstoy derrotado, ya no sé como actuar y que la gente no piense mal de mí. Me voy a un convento sere monja.
ResponderEliminarLas monjas no se rompen el fémur
ResponderEliminarEpífisis, a quién se le ocurre romperse una pierna en estas fechas????.
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